-Estupendo Enric, la serie completa.

. Cabe destacar los pésimos centrajes de esta segunda serie.
-Aquí se puede ver en carta filatélica posiblemente con matasellos de favor:
2336 S - 2345 S
JOSE ANTONIO AGUIRRE Y LECUBE
Primer presidente del Gobierno de Euzkadi nombrado el 7 de octubre de 1936. Estudió Derecho en la Universidad de Deusto y fue empresario y futbolista del Athletic de Bilbao. Era de familia carlista y fue presidente de la Juventud Católica de Vizcaya desde la cual pasó al PNV del que fue el principal dirigente durante la década de los años 30.
Se opuso inicialmente a la República pero después adoptó posiciones federalistas. Alcalde de Güecho y diputado en las tres legislaturas republicanas. Se exilió al finalizar la Guerra y se libró de caer en poder de la Gestapo manteniéndose en el cargo de Presidente vasco en el exilio hasta su muerte en París el 22 de marzo de 1960.
El 7 de octubre de 1936, en una votación en la que participaron los concejales vizcaínos y algunos de los ediles guipuzcoanos y alaveses (en Álava, como en Navarra, había triunfado la sublevación y para esa fecha, la práctica totalidad de Guipúzcoa estaba ya en manos de los rebeldes), en la que cada uno de ellos representaba tantos votos como había obtenido en los últimos comicios municipales, José Antonio Aguirre y Lecube fue elegido "lehendakari". Tras un acto religioso en la basílica de Begoña, en el que juró fidelidad a la fe católica, a las enseñanzas de la Iglesia, a su patria y al partido, se desplazó a Guernica para realizar, ante su simbólico árbol y en euskera, el famoso juramento de su cargo:
Basilica de Begoña, Bilbao
"Ante Dios humillado; de pie sobre la tierra vasca; con el recuerdo de los antepasados; bajo el árbol de Gernika, juro cumplir fielmente mi mandato."
El Ejército vasco estuvo formado por batallones de diferentes ideologías, al igual que sucedía en el Gobierno. Bien armados, aunque escasamente entrenados, el Euzko Gudarostea llegó a tener 100.000 soldados. Una de las carencias más acuciantes, que terminó por desequilibrar la balanza, fue la ausencia de artillería pesada y aviación. Famosos son los llamamientos desesperados de Aguirre a Indalecio Prieto y Manuel Azaña para que enviaran aparatos al País Vasco.
Euzko Gudarostea (Ejercito Vasco)
Los historiadores coinciden en que esta posibilidad era inviable por la dificultad de romper el asedio al que estaba sometida Vizcaya. No obstante, en diferentes expediciones, llegaron unos 40 ó 50 aviones, la mayoría sobrevolando territorio enemigo, ya que otros enviados a través de Francia fueron retenidos o devueltos, después de desmontar el armamento, a Barcelona o Valencia en virtud de la política de No intervención. En cualquier caso, la proporción era de 10 a 1 a favor de los sublevados. Otro hecho que contribuyó decisivamente a la derrota fue la falta de un Estado Mayor cualificado.
En junio de 1937, las tropas franquistas rompen el conocido Cinturón de Hierro de Bilbao y entran en la capital vizcaína, gracias a la traición de Alejandro Goicoechea (que posteriormente diseñaría junto con la ayuda financiera de Jose Luis Oriol el conocido tren español TALGO). Aguirre traslada su Gobierno a Trucíos antes de poner rumbo a Santander y posteriormente a Cataluña, donde estaba dispuesto a seguir luchando con sus hombres por la República. Según las propias palabras de Aguirre, Catalunya fue siempre su segunda patria.
Alejandro Goicoechea Omar
Cuando los fascistas ocuparon Bilbao, el gobierno de Aguirre se trasladó a Catalunya, donde fue recibido por el Presidente Companys, y dónde encontró otros vascos allí exiliados. Desde el exilio catalán, Companys ayuda a Aguirre con dinero de la Generalitat de Catalunya y contribuye en la creación de bares, centros de atención y hospitales para los exiliados vascos. La amistad que se estableció entre los dos presidentes trajo a que Aguirre ayudara Companys durante el exilio en Francia.

Aguirre y Companys
En medio, el dirigente nacionalista vasco Juan de Ajuriaguerra ( que años más tarde sería uno de los firmantes de los famosos Pactos de la Moncloa) pacta tambien en este caso una rendición en Santoña con los italianos (Pacto de Santoña), acuerdo firmado el 24 de agosto de 1937 durante la caída del Frente Norte en la Guerra Civil Española en la población de Guriezo, Cantabria (España), próxima a Santoña, entre dirigentes políticos vinculados al Partido Nacionalista Vasco y los mandos de las fuerzas italianas que combatían en apoyo del bando franquista.
Juan de Ajuriaguerra Ochandiano - -
Santoña (Cantabria)
Durante la Batalla de Santander, y ante el rápido avance de las tropas franquistas, las líneas de defensa se hunden y cunde el pánico en el bando republicano, siendo numerosas las deserciones. En Santoña se fueron concentrando, por orden del Partido Nacionalista Vasco (PNV), tres batallones vascos ligados a este partido que habían abandonado sus posiciones y a los que posteriormente se sumarían otros doce.
Desde la primavera, antes de la caída de Bilbao y de las últimas plazas que controlaba el Gobierno vasco, Juan de Ajuriaguerra, presidente del Bizkai Buru Batzar, había estado negociando, durante varios meses, un acuerdo de rendición con la mediación del Vaticano que llegó a oídos del Gobierno de la República al interceptar un telegrama.
Juan de Ajuriaguerra (entre Felipe González y Adolfo Suarez)
El papel del lehendakari José Antonio Aguirre sigue siendo aún incierto y oscuro. Se desconoce si fue víctima de la insubordinación de su propio partido, o por el contrario ya conocía y permitió de antemano estos contactos. Cuando el general Gámir, jefe del ejército del Norte descubrió espantado durante la batalla de Santander la postura del Ejército Vasco, Aguirre simuló ignorarlo. Parece que el presidente vasco no era partidario del acuerdo con los italianos, de los que no se fiaba, pero es posible que intentara utilizarlo para sacar en barcos a su ejército hasta Francia, con la intención de que luego regresaran a territorio republicano por Cataluña para reconquistar el País Vasco a través de Navarra.
Jose Antonio Aguirre rodeado de dirigentes vascos.
En estas circunstancias se llegó a un acuerdo a espaldas del gobierno de la República, en Valencia en esos momentos, por el que el Ejército Vasco se rendiría, entregando sus armas a los italianos, a cambio de que respetasen la vida de sus soldados y fueran considerados prisioneros de guerra bajo la soberanía italiana, permitiendo evacuar a los dirigentes políticos, funcionarios vascos y a los oficiales que lo deseasen por mar.
Carta desde el buque americano Oklahoma hacia Bilbao para rescatar refugiados. (24/07/1936).
En aquel momento los vascos aceptaron la rendición sin ulteriores condiciones, aunque trataron inútilmente de conseguir unas mayores garantías del coronel Farina, jefe del estado mayor de las fuerzas italianas. Así las cosas los italianos entraron en Santoña y se hicieron cargo de la administración civil.
El pacto no llegó a su término, en parte debido al retraso de la llegada de los buques de evacuación y al ser desautorizado finalmente por el alto mando español, que ordenó inmediatamente el internamiento de los republicanos en la prisión de El Dueso. Hacia noviembre, cerca de 11.000 gudaris habían sido puestos en libertad, 5.400 estaban integrados en batallones de trabajo, 5.600 en prisión y se habían dictado 510 sentencias de muerte. A pesar de estas cifras, la represión no alcanzó en esta zona la dureza aplicada en otras regiones.
Finalmente se decidió la evacuación de la mayoría del Gobierno, dejando en Bilbao una junta constituida por los consejeros Leizaola, Aznar y Astigarrabia. Nacionalista, socialista y comunista, respectivamente. No obstante, la evacuación de Bilbao y. más aun. La entrega de todo el aparato de producción industrial dejado intacto siguió siendo tema de vivas discusiones y todavía hoy es uno de los que merece especial reflexión. Esa entrega fue garantizada por batallones nacionalistas o por unidades de la Ertzaintza (policía vasca) y de miñones. La orden de no destruir Altos Hornos fue dada por el presidente Aguirre directamente al comandante Urcullu, que mandaba el batallón Gordexola.
El propio Aguirre explicó su criterio al presidente Azaña. Al visitarle en Valencia el 19 de julio: Los militares querían volar los altos hornos que valen sesenta millones de pesetas:
"Bastaba, y ha bastado, apagarlos y algún desperfecto bien pensado, para que no puedan utilizarlos en muchos meses".
Altos hornos de Vizcaya
Los hechos no confirmaron esa visión optimista del Lehendakari Aguirre; la producción siderometalúrgica del segundo semestre de 1937 aumentó, a veces en más del 100 por 100, la del primero en 1938, la producción se triplicó..
-Filatélicamente de este período de exilio vasco en Catalunya, cabe resaltar las viñetas emitidas por la Delegación General de Euzkadi, situada concretamente en el Paseo de Gracia de Barcelona, donde al parecer todavía hoy existe una placa conmemorativa.
-Estas viñetas no son de la Generalitat, pero tienen relación directa con el tema que estamos tratando.
-Se imprimieron en la imprenta "Casamajó" de Barcelona con diseño de Serra Molist, con textos en Catalán y Euskera.
Catalans, Euzkadi agraeix el vostre ajut. Eskarik-asko.
(Catalanes, Euskadi agradece vuestra ayuda. Muchas gracias)
2350 R y 2351 S

