retu escribió: 04 Sep 2025, 15:03
En mi opinión (y creo que ya la he comentado alguna otra vez a propósito de noticias similares):
1) El transporte de cartas/paquetes entre particulares no morirá nunca. Es más, en lo relativo a paquetes ahora mismo estará en lo más alto de toda su historia y creciendo. Ya no solo es que ahora compramos todo por la red y nos mandan, es que nosotros mismos, los particulares, utilizamos cientos de aplicaciones para vender nuestras cosas, desde libros hasta ropa o hasta una bici o hasta una figurita de star wars o hasta... sellos. Y siempre se necesitará un sistema para esa necesidad. Un sistema de transporte físico, no virtual. De hecho, el sector que más ha crecido en todo el mundo en los últimos 15 años, no solo en cuota de mercado sino en plazas de trabajo, es el transporte de mercancías. Solo Shein, o Temu o Amazon generan más transporte cada una de ellas en un año que todas las empresas del mundo juntas hace 20 años.
2) Se dirá que eso se refiere mayoritaria o casi exclusivamente al transporte de objetos físicos. Sí. Pero es que las cartas físicas también son objetos físicos. Las cartas hasta este siglo llevaban básicamente información: "cuatro palabras". Y esa función, la de transmisión de información, sí que ha muerto; pero no ahora, sino que lleva muriendo siglo y medio y más en los últimos 20 años; tiene competencia con otros sistemas. Si yo necesito mandar solo 'un mensaje de palabras', por ejemplo, decirle a mi novia que "la quiero", no necesito ningún sistema de transporte físico desde 1860 aprox. (Meucci, Graham Bell). Se lo puedo decir por correo electrónico, por whatsapp o... por teléfono. El teléfono lleva más de siglo y medio con nosotros y ¿ha matado el correo físico? No. Porque si yo quiero felicitar un cumpleaños o las navidades a un amigo puedo hacerle llegar mi felicitación por teléfono (recuerdo: desde hace ya más de siglo y medio que se hace), pero puedo querer que mi felicitación no lleve solo palabras, sino que lleve una tarjeta física (una postal o un christmas) para que pueda ser puesta en la repisa de una chimenea como recuerdo, p. ej., y entonces, para mandar esa postal física o ese christmas físico, no me vale ni el teléfono ni el whatsapp y necesito un sistema de transporte físico.
3) Ahora se dirá que el envío de christmas físicos es prácticamente irrelevante y que no compensa crear una red de transporte físico solo para ello. También de acuerdo en lo primero, pero no en lo segundo. Porque no hay que crear una red nueva y exclusiva para el envío de cartas o postales; basta con utilizar la misma red que ya existía (y aprovechar esta para el envío de paquetes) o la de las empresas nuevas que se suban al carro de este negocio de transporte (insisto; cada vez más lucrativo). Mandar una carta o postal física es exactamente igual que mandar un libro físico (o un jersey que ya no me pongo y que he vendido en Vinted) a distancia.
4) En el futuro habrá más sistemas de transporte físico que los que hay hoy mismo. Y eso es correo. Si instancias más o menos estatales quieren cubrir este nicho de negocio seguirá habiendo Correos y si no, pues serán otras empresas privadas las que hagan negocio (y mucho) con eso (algunas de las grandes empresas de mensajería son hoy unas de las que más facturan en todo el mundo en el sector servicios y transporte).
5) Ahora bien, si se me pregunta: "¿y los sellos?". Esta es otra cuestión. Los sellos ya han muerto en una parte y esos sí que terminarán de morir en la otra parte dentro de poco. Los sellos ya han muerto en la parte de servir para franqueo, porque hoy utilizar sellos para pagar esos transportes es un coñazo. Pudiendo pagar directamente en la ventanilla de Correos o en la empresa de mensajería que se utilice no tiene sentido que antes haya que ir a un estanco a comprar unas estampitas para hacer ese servicio. Y los sellos desde hace ya unos años solo se fabrican con otra función: la de seguir explotando como meros cromos la cartera de los coleccionistas de sellos. Esto es, los sellos ya no se hacen desde hace tiempo para servir de intermediarios en el pago de un transporte físico (aunque se sigan admitiendo un tiempo para ello, pero casi siempre a regañadientes) sino que se fabrican como se fabrican los cromos Panini, para que ciertas personas rellenen álbumes con ellos satisfaciendo su deseo.
6) Pero bueno, es que los sellos no son necesarios ni imprescindibles para el correo. De hecho, no lo han sido nunca. Ha habido correo antes de que hubiese sellos, luego los sellos demostraron ser una herramienta eficaz para el correo durante un tiempo y ahora, pues no. El que estudie el correo en el siglo XXIII verá la época en la que las cartas iban con sellos en los siglos XIX y XX como nosotros vemos ahora la época en la que las cartas iban con porteos prefilatélicos. Y él estará estudiando los códigos neerlandeses que se ponían el otro día o los sistemas que existan que puedan clasificarse, subdividirse, estudiarse, etc. Y los libros de Historia del correo en el siglo XXIII se dividirán en tres partes principales: prefilatelia (hasta la aparición del sello), filatelia (la época del sello) y postfilatelia (desde la desaparición del sello).
7) ¿Que a mí también me gusta más la época filatélica, con las cartas con sus sellitos? Pues sí, pero porque es la que hemos vivido. Igual que si viaja en el tiempo una persona del siglo XVIII al s. XXI, pues probablemente le gustasen más los sobrescritos del XVIII que los sobres de primer día de hoy.